domingo, 13 de octubre de 2013

Nuestros ojos en Marte (I)

Marsnik, Mariner, Viking, Pathfinder, Opportunity y Curiosity son algunos de los nombres de los pioneros en la exploración de nuestro planeta vecino : Marte. Desde las competitivas campañas espaciales entre rusos y americanos durante la Guerra Fría, hasta los robots equipados con los más modernos sistemas de aterrizaje, repasamos la historia de los "ojos y oídos" que la Humanidad ha logrado poner en el Planeta Rojo.




El hito más perseguido de nuestra historia espacial.

La conquista de la Luna supuso un antes y un después en la historia de la exploración espacial. Al margen de las absurdas teorías conspiratorias que dicen que los viajes a la Luna fueron montajes orquestados por la NASA y el Pentágono para convencer a la Unión Soviética de que la tecnología estadounidense era superior a la rusa (aquí podéis encontrar lor argumentos que lo desmienten, entre otras miles de páginas), lo que quedó realmente patente con las hazañas de las misiones Apolo era que, por primera vez, el ser humano había sido capaz de pisar suelo más allá de la Tierra. 

Pero la Luna, nuestro único satélite, era el primer paso, el primer escalón de un hito mucho mayor que sigue persiguiéndose hoy en día : llegar a Marte, nuestro planeta vecino.  



El interés por el Planeta Rojo se remonta a tiempos muy antiguos. El cuarto planeta en distancia al Sol debe su nombre a los romanos, para quienes Marte representaba a la deidad de la guerra por su color rojo sangre. Los griegos lo bautizaron previamente como Ares. Astrónomos como el danés Tycho Brahe y el alemán Johannes Kepler analizaron sus ciclos y órbitas, ayudando a sentar las bases de las leyes de Kepler.

A partir del siglo XIX, la mejora de los telescopios permitió una observación mas detallada de Marte. Durante la gran oposición (ciclo en el que el planeta se encuentra a la mínima distancia de la Tierra) de 1877, el célebre astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli estudió minuciosamente la  su superficie, definiendo por primera vez una supuesta red compleja de estructuras lineales a las que llamó "canales". 



¡Marcianos por un error de traducción!

Curiosamente, la palabra italiana empleada por Schiaparelli, "canali" se tradujo erróneamente al inglés por "canals" en lugar de "channels", y aquí es justamente donde surge la controversia : "canals" en inglés hace referencia a un canal,  una construcción creada por el hombre, mientras que "channel" (que hubiera sido lo correcto), se refiere a un elemento geológico natural, que es precisamente lo que el italiano quiso indicar. Shiaparelli no pretendía emplear  la palabra "canales" con intención de afirmar que dicha estructura tuviera un origen inteligente; pero lo cierto es que algunos astrónomos aficionados (y ricos) como el estadounidense Percival Lowell quisieron "creer" en la idea de que esos canales eran realmente obra de seres inteligentes, que supuestamente habrían creado un avanzado sistema de regadío en Marte.

Lowell escribió varios libros sobre su observación y sus creencias acerca de la vida en el planeta, hasta el punto en el que hoy en día se considera que gran parte de la iconografía de marcianos inteligentes proviene de su obra. Edgar Rice Burroughs (creador de Tarzán) y H. G. Wells (La Guerra de los Mundos) concibieron sus novelas basándose en una hipotética vida extraterrestre marciana.



Observaciones y estudios posteriores demostraron que los supuestos canales eran ilusiones ópticas producidas por la escasa calidad de los instrumentos de la época. El mito quedó completamente desmontado con las fotos enviadas por las sondas de misiones más recientes, pero su efecto en la literatura de ciencia ficción ya había quedado más que patente.

La Guerra Fría : el desencadenante de su exploración.

Corría la década de los 60, y el mundo estaba viviendo la época más apasionante y a la vez peligrosa de toda su historia. El gran antagonismo entre el capitalismo y el comunismo había alcanzado su punto álgido tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el bloque de la Unión Soviética había conseguido desarrollar su propio arsenal de bombas atómicas. La amenaza de una guerra nuclear entre Estados Unidos y la URSS era continua, y los esfuerzos de ambos países se centraban en desarrollar tecnologías superiores a la del enemigo, a cualquier coste.

Uno de los principales ámbitos de la competitividad entre los dos bloques era la exploración espacial, por motivos obvios : quien dominara en el espacio podría dominar la Tierra. Así dio comienzo la Carrera Espacial, en la que americanos y rusos libraron una "batalla científica y tecnológica" por ser los primeros en llegar al espacio.

Propaganda del programa espacial soviético en plena Guerra Fría

En este contexto de guerra científica, Marte también era considerado como un "objetivo a conquistar" por ambos bloques. 

Las primeras sondas enviadas a Marte fueron enviadas por la Unión Soviética, bajo el programa Marsnik. Al contrario que las hazañas soviéticas del satélite Sputnik y del primer astronauta Yuri Gagarin,  las misiones rusas a Marte de los años 60´s fueron un auténtico fracaso, destruyéndose casi todas las naves en el mismo despegue o perdiendo comunicación durante el viaje y perdiéndose en el espacio. 

El programa Mariner : los americanos contraatacan


Bajo este programa, los Estados Unidos entran en la escena la exploración de Marte. En Noviembre de 1964 dos sondas son enviadas al planerta rojo : las Mariner 3 y 4. La primera tuvo problemas para separarse de una de sus etapas y se perdió en el camino.

La Mariner 4, por contra, fue la primera sonda espacial que sobrevoló Marte tras siete meses y medio de viaje, realizando las primeras fotos de la superficie del planeta, que fueron enviadas a la Tierra gracias a su antena de alta y baja ganancia (la sonda tardó casi una semana en enviarlas, porque la velocidad de procesamiento de las fotos en aquel entonces era extremadamente lenta)

Mariner 4

La Mariner 4 también consiguió realizar otras mediciones a su paso por Marte mientras alcanzaba su punto de máxima aproximación : 9846 km. Las fotos de la Mariner 4 mostraban un paisaje marciano desértico, desolado y lleno de cráteres : las teorías de Lowell de un Marte habitado quedaban desmontadas por completo. En el mapa de abajo puedes ver todas las fotos originales que hizo y la zona del planeta a la que pertenecen (pulsa en la imagen para ver en grande):



Con este hito, la NASA consiguió apuntarse su primer tanto "marciano" frente a los soviéticos, quienes continuaron en su empeño por alcanzar al gemelo de la Tierra. La sonda soviética Zond 2 consiguió ciertamente sobrevolar el planeta, pero un fallo en sus paneles solares en pleno viaje provocó que la nave no dispusiera de la suficiente potencia, por lo que no consiguió enviar datos. Marte se había convertido en el único hueso duro de roer para los soviéticos, como puede verse en esta tabla resumen con los resultados de los lanzamientos de los años 60´s 

En 1969, el año en el que el hombre consiguió llegar a la Luna, las sondas Mariner 6 y 7 consiguen de nuevo sobrevolar Marte, realizando un total de 200 fotografías.

No obstante, hasta ese momento las Mariner  sólo estuvieron "de paso" por Marte : en términos científicos, esto se conoce como que las misiones hasta ese momento habían sido de tipo "vuelo cercano" (flyby), perdiéndose después en el espacio. Aún no se había conseguido poner una sonda en su órbita  y mantenerla allí para un estudio continuado de la atmósfera y la superficie, lo que se conoce como misiones de tipo "orbitador". Quedaba claro cual era el siguiente paso en la exploración de Marte.

Llegan los 70´s : Mariner 9 vs Marsnik 2 y 3, en medio de la mayor tormenta de arena


1971 fue el gran año de las misiones a Marte, consiguiendo objetivos nunca antes alcanzados por ambos bloques.

El 13 de Noviembre, la Mariner 9 realiza una maniobra de encendido de su motor principal durante 15 minutos que consigue colocarla en la órbita de Marte de forma permanente, convirtiéndose en la primera sonda orbitadora de otro planeta. Sin embargo, las ansiadas fotos del planeta realizadas desde tan cerca tuvieron que ser retrasadas, debido a que 2 meses antes había comenzado la mayor tormenta de arena en Marte de la que se tiene constancia y que no remitió hasta diciembre de ese mismo año. La enorme magnitud de la tormenta, que rodeaba todo el planeta,  dejó completamente oscurecida la superficie y permitía ver sólo las cimas de algunos de los volcanes más altos.

Imagen reciente de una devastadora tormenta de arena en Marte, como la que tuvo lugar en 1971

Acabada la tormenta, la misión se convirtió en un éxito total, a todas luces : no sólo consiguió fotos de los casquetes polares y de sus dos satélites naturales o lunas "Phobos" y "Deimos", sino que permitió confeccionar el primer mapa global de Marte.

Imagen de Phobos, la mayor de las dos lunas de Marte. En la foto puede apreciarse el mayor de sus cráteres, Stickney, nombrado así en honor de la esposa del astrónomo que descubrió esta luna : Asaph Hall

Por supuesto, la Unión Soviética no iba a quedarse de brazos cruzados, mucho menos considerando los grandes logros que se habían apuntado los americanos con los viajes a la Luna. El Kremlin había decidido lanzar las 2 siguientes sondas de su programa Marsnik (que significa Marte en ruso), las Marsnik 2 y 3, dos misiones gemelas de tipo orbitador con un nuevo objetivo : realizar un aterrizaje en Marte y colocar un artefacto en su superficie.

La Marsnik 2 consiguió entrar en la órbita de Marte el 27 de Noviembre de 1971 (sólo 2 semanas después de la Mariner, lo que puede darnos una idea de la "carrera" entre americanos y rusos en esa etapa). La nave (o módulo orbital) llevaba un módulo de descenso que había soltado 4 horas y media antes de entrar en órbita. Desafortunadamente, el descenso tomó un ángulo más acentuado de lo necesario y provocó que los paracaidas no se desplegasen a tiempo, terminando el descenso en un aparatoso aterrizaje en medio de la misma gran tormenta que impedía tomar fotos a la Mariner 9. 

A pesar del accidente, la Marsnik 2 puede considerarse un éxito sovietico, ya que se logró lanzar el primer objeto humano que llegó a Marte.

La Marsnik 2 : a la izquierda su módulo de descenso, a la derecha su antena de alta ganancia


Había llegado el momento de los rusos. La Marsnik 2 era sólo el precedente de lo que estaba por llegar. Su hermana gemela, la Marsnik 3, llega a Marte el 2 de diciembre de 1971 y suelta su módulo de descenso 4 horas y media antes de entrar en órbita. Su carga : un "lander" o aterrizador equipado con dos pequeñas cámaras, varios sensores, una pala mecánica para recoger muestras y lo más impresionante... un pequeño robot capaz de moverse a varios metros de la sonda de descenso

Módulo de descenso de la Marsnik 3, con sus 4 pétalos desplegados, 
que la estabilizarían a modo de "trípode" en el suelo de marte


Como si de una película de ciencia ficción se tratara, el robot, conocido como PROP-M, debía ser colocado en el suelo marciano por un brazo mecánico que salía del módulo de descenso (que podemos ver aquí arriba). Disponía de 2 pequeños esquíes que le permitírían desplazarse por la arena, y estaba conectado a la sonda por un cable de 15 metros para mantener las comunicaciones, lo que le daría una autonomía relativamente pequeña pero permitiría al menos desplazarse más allá de la zona de impacto. El pequeño rover también contaba con un instrumento de análisis geológico y un medidor de radiación.

Desgraciadamente, es muy probable que el PROP-M ni siquiera llegara a ser desplegado. El módulo de descenso aterrizó a más de 20 m/s (a pesar de que los paracaídas y los retro-cohetes se desplegaron bien) lo que pudo llegar a dañar los instrumentos. Los cuatro "pétalos" mecánicos, que actuaban como patas estabilizadoras (ver imagen arriba), se desplegaron sin problemas, pero el módulo transmitió datos durante tan sólo 20 segundos, tras los cuales dejó de transmitir para siempre. Además, la zona de aterrizaje estaba siendo asolada por nuestra ya famosa tormenta de escala planetaria : se cree que el módulo pudo haber recibido una descarga eléctrica que lo inutilizó por completo.

PROP-M : el pequeño rover soviético que debía haber salido del módulo de descenso de la Marsnik 3.
En la imagen pueden apreciarse los esquíes y la barra delantera para detectar obstáculos.


A pesar de su extremadamente corto tiempo de gloria, la Marsnik 3 había batido un nuevo récord : realizar la primera transmisión desde suelo marciano. 

Como dato curioso, a principios de 2013 los periódicos de medio mundo se hicieron eco de la noticia de que unos aficionados rusos, inspeccionando las imágenes de una las modernas sondas colocadas por la NASA en Marte, la Mars Reconnaissance Orbiter (de la que hablaremos en el siguiente post) parecen haber encontrado los restos de la Marsnik 3 casi 42 años después. 

En las imágenes inspeccionadas pueden verse los restos del módulo aterrizador, el paracaídas,  los retrocohotes e incluso el escudo térmico.






En la próxima entrega : el programa Viking, las Pathfinder y Global Surveyor, el estrepitóso error de la Mars Polar Lander y la cadena de fracasos americanos... y los grandes éxitos del siglo XXI, con Spirit, Opportunity y, por supuesto, el impresionante Curiosity.


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